Intenté arrebatarle la Libertad a Nerón y me apuñaló
jueves, 22 de febrero del 2007 a las 15:33
Oi anqrwpoi aqanatoi eisi (los hombres son inmortales)
"Cojo un abrecartas y salgo de mi habitación con la firme intención de matarle.Todo acabará pronto. ¡Él debe morir! Igual que los demás. El emperador ha fallecido y yo no podré hacerme con el Imperio de otra manera. No tengo tantos aliados como otros. Tuve que hacerlo. Los eliminé uno a uno, del más débil al más fuerte. Ya sólo quedan dos. Dos más y todo, absolutamente todo el Imperio será mío. No importa que sea odiado; al pueblo tan sólo habrá que darle espectáculo y sangre y pronto olvidará. Y los aliados se pueden comprar. Todo el mundo tiene un precio. Como tampoco importa el hecho de que Nerón fuese nombrado heredero del Imperio. Él será el siguiente en caer tras el viejo. Ese maldito senador. Ahí está, leyendo documentos. Ni se dará cuenta...Puñalada trapera por la espalda. Otra. Y otra. Y otra más. Y otra. Y otra...El viejo yace en el suelo. Su vida se ha esfumado con la rapidez con que se rompe el silencio. Maldito viejo. Dabas más problemas que soluciones. Bien, ahora debo salir de aquí cuanto antes. Tengo que limpiar el abrecartas. ¡AAAAH! Una punzada que duele como mil agujas clavadas a la vez en un mismo punto del cuerpo. me apoyo en la pared y me giro. Nerón. Y Agripina, su madre. Debí haberlo previsto. Nerón puede ser todo lo tonto que sea, pero debí suponer que Agripina no dejaría tan fácilmente que el futuro que había labrado para su hijo peligrara. En su día mató a tantos como yo para asegurarse de que su hijo fuese el sucesor del emperador. La veo acercarse y asestarme otra puñalada. Pero no importa, ya no siento nada, tan sólo tengo ganas de dormir. Y me dejo caer en los brazos de Hypnos."



